Por: Rafael Ortega Rondón (psicólogo clínico) - El uso de la psicología como elemento para crear situaciones de desestabilización en países, no resulta extraño en estos tiempos. A finales del Siglo XX y a comienzos del XXI, los ciudadanos y ciudadanas han observado la insurgencia de jóvenes, de diferente sexo, la mayoría de ellos provenientes de los sectores medios, con un discurso vacío, superficial, repetitivo, cargado de clichés, capuchas en la cara, impulsivos, cargados de odio y sed de venganza, algunos consumidores de drogas y alcohol, con armas, adictos a los videos juegos, consecuentes usuarios de las redes sociales, amantes de la farándula, bien entrenados, organizados y aunque expresan que sus acciones corresponden a prácticas pacíficas, se presentan ante la vista de todos, a través de los medios de comunicación masiva, como especie de soldados generadores de verdaderos actos violentos, de un alto contenido de agresividad, descontrol y sin apego a normas legales, éticas y morales, atentando contra personas, obras de infraestructura, medios de transporte masivo y comunicación, funcionarios y cuerpos de seguridad del Estado.
Todas estas conductas encajan en lo que en términos de la guerra se denomina Terrorismo, un "Terrorismo De Nuevo Tipo".
¿Cómo explicar este patrón conductual?
En los Estados Unidos de Norteamérica, el Departamento de Estado tiene un laboratorio con psicólogos conductistas expertos en el manejo de técnicas de modificación de conducta, quienes generan manuales para acciones “no convencionales”. Estos movimientos de jóvenes agresivos no son espontáneos, sus líderes y los de base han sido entrenados en técnicas de terrorismo urbano.
¿Quién los selecciona?
A los líderes lo capta el Departamento de Estado a través de su Embajada. Para ello desarrollan desde programas con la fachada de formación de liderazgo, hasta grupos protectores del ambiente, luchadores por la democracia y los derechos humanos.
¿Cuál es el perfil para seleccionar a los futuros líderes?
En primer lugar se observa el comportamiento de los participantes durante los cursos y se elabora posteriormente su perfil psicológico.
¿Qué elementos deben ser tomados en cuenta?
Deben ser jóvenes, bien parecidos, con adecuado manejo verbal, sin profundidad en el discurso pero con capacidad para convencer.
¿Qué toman en consideración desde el punto de vista psicológico?
Los instructores aportados por la Embajada toman en consideración, de acuerdo a los manuales, la presencia en los jóvenes de una condición clasificada en el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatria (DSM IV-R) una especie de biblia para psicólogos y psiquiatras formados bajo criterios de la Modificación de Conducta y las Técnicas Cognitivas Conductuales.
¿Cuál es esa condición que buscan los instructores de líderes juveniles?
Se denomina Trastorno Antisocial de la Personalidad (TAP)
¿Qué es el TAP?
Se trata de la aparición repetida en el individuo, de conductas distorsionadas, destructivas y de carácter negativo, además de transgresoras de las normas sociales. Comporta un problema clínico grave y, por su frecuencia, es el más comúnmente diagnosticado. En el DSM IV-R se define como "un patrón de conducta persistente en el que se transgreden los derechos básicos de los demás y las principales normas sociales …"
¿Cuáles son las conductas que presenta quien tiene la condición TAP?
1. fracaso para adaptarse a las normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal, como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son motivo de detención.
2. deshonestidad, indicada por mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros para obtener un beneficio personal o por placer.
3. impulsividad.
4. irritabilidad y agresividad, indicados por peleas físicas repetidas o agresiones
5. despreocupación imprudente por su seguridad o la de los demás
6. irresponsabilidad persistente, indicada por la incapacidad de mantener un trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones económicas.
7. falta de remordimientos, como lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado, maltratado o robado a otros.
Ahora bien, el criterio europeo o Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE 10), lo denomina Trastorno Disocial de la Personalidad (TDP) y quienes lo padecen desarrollan:
a) Sensibilidad excesiva a los contratiempos y desaires.
b) Incapacidad para perdonar agravios o perjuicios y predisposición a rencores persistentes.
c) Suspicacia y tendencia generalizada a distorsionar las experiencias propias interpretando las manifestaciones neutrales o amistosas de los demás como hostiles o despectivas.
d) Sentido combativo y tenaz de los propios derechos al margen de la realidad.
e) Predisposición a los celos patológicos.
f) Predisposición a sentirse excesivamente importante, puesta de manifestado por una actitud autorreferencial constante.
g) Preocupación por "conspiraciones" sin fundamento de acontecimientos del entorno inmediato o del mundo en general.
Una vez captados los jóvenes líderes, realizan cursos mas avanzados, dentro y fuera de su país, en técnicas de intervención “no violenta” teniendo como base manuales como el de Gene Sharp. Los más agresivos, impulsivos y con la condición mas marcada, son entrenados en técnicas de guerrilla urbana e insurreccional, manejo de armas y explosivos. Todos tienen, como tarea inmediata, captar a sus pares en los sitios donde se desenvuelven en cualquier lugar del país, utilizando para ello las redes sociales. Alrededor de estos neo-terroristas se construye de inmediato, a nivel nacional e internacional, una red interminable de protección que incluye abogados altamente competentes, financiamiento en dólares y moneda local, periodistas y canales de televisión, prensa escrita y radio, así como políticos vinculados al plan general de desestabilización.
Esta realidad se ha vivido de manera continua en la República Bolivariana de Venezuela y para neutralizarlos no basta con actuar de manera contundente aplicando rigurosamente la Constitución y las leyes, también hay que desenmascarar esta tramoya ante la gran mayoría de la población venezolana y mundial. Sólo la educación y el conocimiento nos harán libres.
Artículo original de: mensajedirecto.com.ve









