Por: María Ángela López Garboza - En los últimos meses, se vienen suscitando terribles actos de violencia, que se han generado en diversos puntos del país, me refiero a los linchamientos que han sido ejecutados por aparentes ciudadanos comunes, que han agarrado a delincuentes “con las manos en la masa”.
Pero vayamos por parte, al hablar de las agresiones físicas a ladrones de oficio u ocio, por parte de la ciudadanía, surgen en mí dos pensamientos.
El primero:
Estos actos de auto defensa pública, son provocados, por algunos que quieren estimular el accionar violento en la nación. Se preguntarán ¿Cómo harían estos fulanos provocadores para estar en el lugar y momento exacto que se origine el delito? Pues fácil, siendo ellos los que cometan el crimen. Sólo cuatro personajes, dispuestos a generar el caos, bastarían para lograr lo que digo. El primer personaje sería el más osado -de estos sobran- que por un poco de dinero fácil, estaría preparado para cometer una fechoría “simple” como robar un celular, y por supuesto para recibir los golpes que le propiciarán posteriormente. El segundo personaje, es aquel que alerta e incita a la ciudadanía a detener al malhechor y darle sus buenos trancazos. Está un tercero, que acude en seguida a cometer el acto de venganza violenta, esto, dándole paso a la valentía del resto de los venezolanos allí presentes, que obstinados de la inseguridad, deciden, en este momento, tomar la justicia con sus manos. El cuarto personaje, es una pieza clave en todo esto, es aquel que se encarga de registrar con su dispositivo inteligente lo que ocurre, para luego difundirlo a través de las redes y de esta forma repetir el papel de los personajes 2 y 3 pero a escala nacional.
¿Difícil de creer? “Piensa mal y acertarás” dicen por ahí. Ya ha sido demostrado cómo han intentado y logrado en algunos casos, generar sensaciones de molestia para acrecentar el odio entre venezolanos; nos han llevado a hacer colas mientras esconden los productos que buscamos, provocando así la desidia y zozobra, han comprado la poca conciencia de artistas, que te gustaban a ti y a mí, para que digan las mentiras que ellos no quieren decir. Es con este y otros métodos, que la mediática y el poder político-económico de la derecha nacional e internacional arremete contra a la población; para que nos peleemos, y peor aún, nos matemos entre nosotros, mientras que escondidos ello nos aseguran que todo lo que ocurre es culpa del gobierno nacional.
Esto último me lleva a mi segundo pensamiento:
Supongamos que todo lo que deduje anteriormente es falso, que sólo es una idea de esta servidora -hay quienes pueden compartirla y quienes no- y que agredir físicamente a una persona que está cometiendo un hecho delictivo, es para los venezolanos, la forma de escarmiento más eficaz para frenar a los ladrones, en este momento.
De ser totalmente cierto esto, es el momento idóneo y necesario para exigir de forma pacífica, pero severa, a las autoridades nacionales, que concreten esas ideas que se han promulgado y se han puesto en práctica, pero que, o no se han sostenido o no se les ha hecho la contraloría necesaria, para mejorar la tan dañada seguridad del país.
Tal es el caso de la OLP, iniciativa que no puede quedarse en un despliegue de un día, sino por el contrario, debe existir un acompañamiento a las zonas afectadas, mantener la seguridad constante, en estos puntos ya atendidos y otros que sufren a diario a manos del hampa, el tráfico de drogas, entre otros. Esto es vital y no se está haciendo.
Igualmente hay que continuar con la depuración de los viciados cuerpos de seguridad del Estado, donde entre hombres y mujeres honestos, dispuestos a dar su vida por el país, siguen abundando delincuentes uniformados, algunos de ellos solo usan su investidura para “rebuscarse” y no para proteger a los ciudadanos.
Bien sea la primera, la segunda o cualquier otra causa no mencionada, los actos de violencia existen. Entonces, hay que dotar a los cuerpos de seguridad con buen armamento y vehículos de patrullaje, hay que prepararlos con las mejores técnicas de defensa, pero también hay que hurgar en sus conciencias y en las nuestras, para darnos cuenta que estamos haciendo mal. No puede ser ver bien visto, que un grupo de venezolanos “molestos” quemen vivo a otro ser humano. La falta de seguridad, genera angustia, incomodidad y rabia, pero la violencia solo genera más violencia. Usemos los espacios y las capacidades que tenemos, para generar la paz, para combatir los vicios que nos han contagiado de una forma u otra, y que nos ha llevado a esto.
Venezuela no es un país de linchamientos, es un país donde se comparten las alegrías del otro, incluso sin conocerlo, donde la única quema que se celebra es la de Judas, y esto con unas birras de por medio, donde a pesar de los pesares salimos día a día a dar la cara por lo nuestro. Apostemos a ello, enseñemos a nuestros niños lo bueno, inculquémosle valores, y demostremos que con estudio y trabajo honesto se consigue lo que se quiere, y como buenos ciudadanos exijamos a los responsables, atender los tristes casos de violencia que ya conocemos.
Se debe potenciar el área social a nivel nacional, no sólo a través de la inyección de recursos económicos, sino estructuralmente, a través de los centros de educación, desde los medios de comunicación y desde el comentario diario; pero no dejemos todo en las manos del ejecutivo, seamos parte de la solución, desde nuestros hogares, no nos sumemos al lamentable caos, ya sea provocado o no.
Artículo original de: www.mensajedirecto.com.ve


