#MEDIANÁLISIS | La propaganda en Venezuela sigue siendo contra Bolívar. Por Alí Rojas Olaya

Por Alí Rojas Olaya - “Entiéndase por libertad de imprenta la facultad que dan los conocimientos para abogar por el bien común, no la licencia que se toman las pasiones para denigrar al que lo promueve”. Esta lección que nos dio Simón Rodríguez en 1828 tiene una neurálgica vigencia en esta guerra que estamos padeciendo.

En 1989 William Lind y cuatro oficiales del Ejército y del Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos redactaron un documento titulado "El rostro cambiante de la guerra: hacia la cuarta generación" el cual fue publicado en el Military Review y la Marine Corps Gazette. Venezuela y Latinoamérica son víctimas de esta doctrina militar estadounidense porque estamos inmersos en una guerra asimétrica que, aunque es de baja intensidad porque no hay bombardeos de misiles físicos, sí los hay mediáticos: una propaganda mundial contra el bolivarianismo.

La palabra propaganda, del verbo propagar, tiene su origen en la Sagrada Congregación para la Propagación de la Fe, institución de la iglesia católica fundada en 1622 por el papa Gregorio XV, rebautizada en 1982 como Congregación para la Evangelización de los Pueblos. Con la propaganda se difunde un mensaje camuflado para que la opinión pública apruebe intereses particulares que le perjudica. 

El venezolano de a pie, al ver que el dinero no le alcanza, al permanecer por ocho horas en una larga e insufrible cola para conseguir alimentos y artículos de primera necesidad, al verse en la necesidad de comprarle a los bachaqueros, al tener que vivir en zozobra por los tiroteos en el barrio donde vive, se pregunta qué pasa. Y la respuesta la ve en la Web 2.0 (Twitter, Facebook, La Patilla, Efecto Cocuyo), en Venevisión, Televén, CNN, Caracol, Antena 3, El Nacional, 2001, El nuevo país y en correos electrónicos y mensajes de texto masivos. La propaganda logra así su objetivo: desmoralizarnos, confundirnos.


En aquel 1828 donde los medios de comunicación desprestigiaban al Libertador, Simón Rodríguez pedía dos cosas: (1) que se desterrara “de las sociedades cultas el pernicioso abuso de la prensa” y (2) que no se permitiera “a un particular la libertad de insultar a las naciones ni a sus jefes, bajo pretexto de dar su parecer en favor de los pueblos”. Señores mandatarios enemigos de Bolívar, Rodríguez les habla: “El gobierno que consiente estos excesos, los aprueba tácitamente, y se hace responsable de ellos”.

Artículo original de: www.mensajedirecto.com.ve