PSICOLOGIA AL DIA | LA MENTIRA COMO ACCIÓN TERRORISTA CONTRA VENEZUELA



Por: Rafael Ortega Rondón (psicólogo clínico)

“la primera víctima de la guerra es la verdad
Winston Churchill
“En el Siglo XXI la principal enemiga
de la democracia es la mentira”
Rafael Ortega Rondón


La mentira es un fenómeno propio de los seres humanos. Es tan común que tiende a asociarse como algo normal; sin embrago, algunos engloban esta expresión humana dentro de una categoría mas amplia denominada mitomanía, la cual suele ser definida como una tendencia o inclinación patológica a fabular o transformar la realidad al explicar o narrar una o varias situaciones en tal medida que, el mitómano puede llegar a identificarse con personajes famosos de la historia y creerse uno de ellos o fabular en torno a sentirse el elegido, el ungido para realizar “acciones salvadoras” para obtener un supuesto bienestar colectivo que solo existe en su trastocada estructura mental.
Aspectos relevantes de la mitomanía
  1. El mitómano sabe que miente, y habitualmente sus historias comienzan siendo un intento de llamar la atención. Sin embargo, a medida que repite una y otra vez la narración comienza a creérsela, y llega un momento en el que la realidad queda tan distorsionada, que no es capaz de distinguir sus invenciones de lo que realmente ocurrió, a pesar de todas las pruebas que muestran la falsedad de su testimonio.
  2. El mitómano a menudo recurre a la mentira sin pensar en las consecuencias, pues lo único que pretende es conseguir unos objetivos determinados, como obtener alabanzas y cumplidos, o cuidados especiales por simular una situación penosa socialmente, como por ejemplo inventar que perdió a un amigo o que una novia le dejó y se siente muy desdichado.
  3. Con las técnicas del marketing y el apoyo de los medios masivos de la comunicación, la mitomanía es un elemento que se ha estudiado meticulosamente, sus acciones y efectos han sido explotados por los expertos para instaurar patrones comportamentales en amplios sectores poblacionales, con la intención de insertar falsos valores, gustos, preferencias, productos de consumo masivo o exclusivos de tipo material y mas recientemente productos humanos, personas, liderazgos mediáticos, puntos de vistas y acciones políticas violentas con velos de  pacíficas.


Desde siempre, pero con más fuerza en los últimos años, no sólo en el mundo de la política, sino también en el mundo de lo social, existe la convicción de que los políticos, a conveniencia, no dicen la verdad. Muchos ciudadanos tienen la certeza de que las promesas electorales son baúles de mentiras y gran parte de los programas, ramilletes de futuros incumplimientos.
John Mearsheimer, un profesor del departamento de ciencias políticas de la Universidad de Chicago, en su obra The Israel lobby and u.s. foreign policy analiza el rol de las mentiras en la política. En su estudio describe los diferentes tipos de mentira que utilizan los políticos y estadistas.
ü  Las formuladas positivamente de las que se sospecha o se tiene la plena certeza de que son falsas.
ü  Los supuestos en los que los políticos remarcan determinados hechos, relacionándolos de manera que se obtenga un beneficio a su favor, rebajando o ignorando aquellos otros que les resultan inconvenientes.
ü  El encubrimiento u ocultación, es decir la no revelación, encubrimiento u ocultación de aquella información que puede resultar perjudicial para los intereses de un político o un partido. Comporta la actitud tendente a prevenir que otros conozcan la verdad de un hecho, en la que un individuo realizaría todo su esfuerzo de manera honesta a efectos de que la verdad sea conocida.
Mearsehimer centra su atención y admite alguna justificación en aquellas mentiras formuladas por los políticos cuando hay en ellas “razones honestas”, es decir, las realizadas con un interés estratégico de interés nacional o internacional, pero nunca por intereses de partido o electorales o motivadas por razones ideológicas. Contra éstas, dice el autor, los ciudadanos deben siempre estar alerta.
En Venezuela la denominada IV República, un acuerdo tripartito conformado por los partidos Acción Democrática; Unión Republicana Democrática y el Partido Social Cristiano Copei, luego de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, instauró en el país una pseudo-democracia sustentada sobre la base del engaño, las promesas, las mentiras y el incumplimiento.
Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt, firmantes del pacto de Punto Fijo
Luego de la victoria del Comandante Hugo Chávez en 1998, este bloque se vino abajo y pronto emergieron derivados como Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y mas recientemente Voluntad Popular. Estas organizaciones nacieron, se reprodujeron y morirán políticamente, utilizando la mentira como acción política para que sus miembros, todos ellos desconocidos y la gran mayoría procedentes de familias adineradas, adquirieran, con la ayuda de la radio, prensa y la televisión, la trascendencia necesaria para insertarse en el imaginario colectivo con el fin último de acabar con la revolución bolivariana y recatar, para los poderosos, el poder perdido.
Las “nuevas” técnicas de acción política
Los grupos emergentes, todos de derecha o ultraderecha, se guían por los manuales “sugeridos” por el Departamento de Estado. Tal es el caso de Métodos de acción No violenta de Gene Sharp, que por el titulo pareciera un método de acciones pacíficas para protestar por la democracia y los derechos civiles pero, en realidad, es un método de acción violenta, basado en técnicas no convencionales para derrocar gobiernos incómodos.
ü  Utilización de figuras públicas, artistas, deportistas, para instaurar matrices de opinión falsas: Crear idea falsa de presencia de una dictadura, denuncias de corrupción sin pruebas.
ü  Negación y comunicados de desconocimiento de acciones de gobierno que son evidentes tal como ocurre con la misión vivienda.
ü  Señalamientos sobre un falso e irreal irrespeto de los derechos humanos y/o civiles.
ü  Presentación de los agresores como los agredidos y cambio de roles sobre lo bueno-el bueno, lo malo-el malo.
ü  Utilización de familiares, generalmente mujeres, esposas, madres, hijas, como voceras de los agresores sometidos al sistema de justicia propio de la democracia.
ü  Emisión de llamados a la violencia, criticar acciones gubernamentales, agredir física o verbalmente a personas e infraestructura y posteriormente declarar que esas acciones son falsas, que nunca dijeron eso: “Yo no fui”
Los hijos de los torturadores del pasado hoy culpan de torturador al gobierno mas respetuoso de los derechos humanos de nuestra historia






El saber popular es muy sabio, ya lo decía el recordado Aquiles Nazoa: “creo en los poderes creadores del pueblo” y es precisamente ese mismo pueblo quien, a través de la tradición oral, de generación a generación, ha dejado claro que “la mentira tiene patas cortas”.
Artículo original de: mensajedirecto.com.ve