Por: Rafael Ortega Rondón (psicólogo clínico)
“la primera víctima de la guerra es la verdad”
Winston
Churchill
“En el
Siglo XXI la principal enemiga
de la
democracia es la mentira”
Rafael
Ortega Rondón
La mentira es un fenómeno
propio de los seres humanos. Es tan común que tiende a asociarse como algo
normal; sin embrago, algunos engloban esta expresión humana dentro de una
categoría mas amplia denominada mitomanía, la cual suele ser definida como una
tendencia o inclinación patológica a fabular o transformar la realidad al
explicar o narrar una o varias situaciones en tal medida que, el mitómano puede
llegar a identificarse con personajes famosos de la historia y creerse uno de
ellos o fabular en torno a sentirse el elegido, el ungido para realizar “acciones
salvadoras” para obtener un supuesto bienestar colectivo que solo existe en su trastocada
estructura mental.
Aspectos relevantes de la
mitomanía
- El
mitómano sabe que miente, y habitualmente sus historias comienzan siendo
un intento de llamar la atención. Sin embargo, a medida que repite una y
otra vez la narración comienza a creérsela, y llega un momento en el que
la realidad queda tan distorsionada, que no es capaz de distinguir sus
invenciones de lo que realmente ocurrió, a pesar de todas las pruebas que
muestran la falsedad de su testimonio.
- El
mitómano a menudo recurre a la mentira sin pensar en las consecuencias,
pues lo único que pretende es conseguir unos objetivos determinados, como
obtener alabanzas y cumplidos, o cuidados especiales por simular una
situación penosa socialmente, como por ejemplo inventar que perdió a un
amigo o que una novia le dejó y se siente muy desdichado.
- Con
las técnicas del marketing y el apoyo de los medios masivos de la
comunicación, la mitomanía es un elemento que se ha estudiado
meticulosamente, sus acciones y efectos han sido explotados por los
expertos para instaurar patrones comportamentales en amplios sectores
poblacionales, con la intención de insertar falsos valores, gustos,
preferencias, productos de consumo masivo o exclusivos de tipo material y
mas recientemente productos humanos, personas,
liderazgos mediáticos, puntos de vistas y acciones políticas violentas con
velos de pacíficas.
Desde siempre, pero con más
fuerza en los últimos años, no sólo en el mundo de la política, sino también en
el mundo de lo social, existe la convicción de que los políticos, a
conveniencia, no dicen la verdad. Muchos ciudadanos tienen la certeza de que
las promesas electorales son baúles de mentiras y gran parte de los programas,
ramilletes de futuros incumplimientos.
John Mearsheimer, un profesor del departamento
de ciencias políticas de la Universidad de Chicago, en su obra The Israel lobby and u.s. foreign policy analiza el rol de las mentiras en la política. En su
estudio describe los diferentes tipos de mentira que utilizan los políticos y
estadistas.
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Las
formuladas positivamente
de las que se sospecha o se tiene la plena certeza de que son falsas.
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Los
supuestos en los
que los políticos remarcan determinados hechos, relacionándolos de manera que
se obtenga un beneficio a su favor, rebajando o ignorando aquellos otros que
les resultan inconvenientes.
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El
encubrimiento u ocultación,
es decir la no revelación, encubrimiento u ocultación de aquella información
que puede resultar perjudicial para los intereses de un político o un partido. Comporta
la actitud tendente a prevenir que otros conozcan la verdad de un hecho, en la
que un individuo realizaría todo su esfuerzo de manera honesta a efectos de que
la verdad sea conocida.
Mearsehimer centra su atención y
admite alguna justificación en aquellas mentiras formuladas por los políticos
cuando hay en ellas “razones honestas”, es decir, las realizadas con un interés
estratégico de interés nacional o internacional, pero nunca por intereses de
partido o electorales o motivadas por razones ideológicas. Contra éstas, dice
el autor, los ciudadanos deben siempre estar alerta.
En Venezuela la denominada IV
República, un acuerdo tripartito conformado por los partidos Acción
Democrática; Unión Republicana Democrática y el Partido Social Cristiano Copei,
luego de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, instauró en el país
una pseudo-democracia sustentada sobre la base del engaño, las promesas, las
mentiras y el incumplimiento.
Rafael Caldera, Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt, firmantes del pacto de Punto Fijo
Luego de la victoria del Comandante
Hugo Chávez en 1998, este bloque se vino abajo y pronto emergieron derivados
como Primero Justicia, Un Nuevo Tiempo y mas recientemente Voluntad Popular.
Estas organizaciones nacieron, se reprodujeron y morirán políticamente,
utilizando la mentira como acción política para que sus miembros, todos ellos
desconocidos y la gran mayoría procedentes de familias adineradas, adquirieran,
con la ayuda de la radio, prensa y la televisión, la trascendencia necesaria
para insertarse en el imaginario colectivo con el fin último de acabar con la
revolución bolivariana y recatar, para los poderosos, el poder perdido.
Las “nuevas” técnicas de acción
política
Los grupos emergentes, todos de
derecha o ultraderecha, se guían por los manuales “sugeridos” por el
Departamento de Estado. Tal es el caso de Métodos de acción No violenta de Gene Sharp,
que por el titulo pareciera un método de acciones pacíficas para protestar por
la democracia y los derechos civiles pero, en realidad, es un método de acción
violenta, basado en técnicas no convencionales para derrocar gobiernos incómodos.
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Utilización
de figuras públicas, artistas, deportistas, para instaurar matrices de opinión
falsas: Crear idea falsa de presencia de una dictadura, denuncias de corrupción
sin pruebas.
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Negación
y comunicados de desconocimiento de acciones de gobierno que son evidentes tal
como ocurre con la misión vivienda.
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Señalamientos
sobre un falso e irreal irrespeto de los derechos humanos y/o civiles.
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Presentación
de los agresores como los agredidos y cambio de roles sobre lo bueno-el bueno,
lo malo-el malo.
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Utilización
de familiares, generalmente mujeres, esposas, madres, hijas, como voceras de
los agresores sometidos al sistema de justicia propio de la democracia.
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Emisión
de llamados a la violencia, criticar acciones gubernamentales, agredir física o
verbalmente a personas e infraestructura y posteriormente declarar que esas
acciones son falsas, que nunca dijeron eso: “Yo no fui”
Los hijos de los torturadores del pasado hoy culpan de torturador al gobierno mas respetuoso de los derechos humanos de nuestra historia
(VIDEO 1) Tintori ratifica que Gobierno protegió a Leopoldo López ante amenaza de muerte en su contra (VIDEO 2)...y luego apela a la mentira y lo niega
El saber popular es muy sabio, ya lo
decía el recordado Aquiles Nazoa: “creo en los poderes creadores del pueblo” y
es precisamente ese mismo pueblo quien, a través de la tradición oral, de
generación a generación, ha dejado claro que “la mentira tiene patas cortas”.
Artículo original de: mensajedirecto.com.ve







