Mensaje Directo tuvo la oportunidad de estar presente en las actividades de la 46 Asamblea General de la Organización de Estados Américanos, celebrada en Santo Domingo, República Dominicana, entre el 10 y 15 de junio. Fue propicia la estadía en esta amable, organizada, bonita y acogedora ciudad para ingresar a un supermercado y observar de inmediato que los anaqueles están repletos de productos; hay de todo, pero... no hay nadie. Sí, ¡leyó bien! ¡No hay nadie comprando!
Es común escuchar en Venezuela que dos modelos están en constante pugna: el socialismo vs el capitalismo. El primero busca satisfacer las necesidades básicas de toda la población y garantizar la equidad en la distribución de la riqueza de la nación (en el caso de la nuestra, esta premisa está siendo trastocada por la presión financiera del sector privado y por la débil estructura productiva estatal para hacer frente a la guerra). Mientras tanto, en el capitalismo, la oferta supera la demanda, porque la salud, la vivienda o la alimentación no son derechos constituidos, y por ende, no todos pueden acceder a ellos. Mucho para pocos.
Sin ánimos de retomar en este artículo el debate sobre el desabastecimiento, la escasez, el contrabando y la especulación en Venezuela, queremos utilizar el espacio para compartir lo que puede percibirse claramente en cualquier supermercado de Santo Domingo. Tomamos fotografías dentro del Supermercado Único, ubicado en la avenida Sarasota (zona acomodado) y a decir verdad, en un desierto hay más gente, claro ejemplo de un sistema en decadencia, que cada día profundiza en la producción de desigualdad en la región.
Artículo Original de: www.mensajedirecto.com.ve






