#CANDELA | "Hay pólvora regada": De las guerras de película a la guerra en Venezuela


Por Ana Rosa Ocando - Son ensordecedores los disparos y el humo negro no permite ver por donde se camina, la sangre tiñe oscuro la tierra, cientos de muertos en minutos caen por todos lados, vísceras al descubierto, los afortunados mueren al instante, los otros se retuercen en su propia humedad roja, sin piernas o brazos.



Allá se ve un soldado cargando con su compañero, no se ha percatado que otra bomba le cortó en dos mitades, arrastra solo un torso; los cuerpos desmembrados, los gritos de dolor, los quejidos, el caos se apodera de todo, son muchachos jóvenes y lucen aterrados buscando dirección, pero estan solos, hay quienes vomitan ante el hedor del miedo, otro besa la cruz en su cuello como si se tratara de un escudo; oran, maldicen, insultan, lloran, siguen cayendo bombas, siguen las balas, sigue la pólvora… “La guerra empieza ahora, fuego de cobertura” grita desesperado dando instrucciones “da igual vendarles los ojos señor" le responden "Aquí se viene a morir” sentencia desolado.


Es el desembarco y asalto a la Playa de Omaha, quién habla es el capitán John H. Miller interpretado por Tom Hanks, es el film de Steven Spielberg “Salvando al Soldado Ryan”, no es más que una película, una que recaudó casi 500 millones de dólares en el año 1998.

Decidí comenzar estas líneas con la descripción de la película de "realismo épico" más comercial que recuerdo y mostrar lo que la mayoría de los venezolanos reconoce como una guerra, esa de las películas gringas, con muchos efectos especiales, con muchas muertes y tanques, en ellas poco importa el lugar del mundo, o las razones del conflicto, lo que se mantiene omnipresente es el desenlace: un ganador que enarbola la flamante bandera de las barras y estrellas.

Este paseo por la ficción sirve para enmarcar una realidad que en Venezuela no admite maquillaje ni disimulo: La crisis económica.

Los discursos oficiales hacen referencia constante y reiterada a la "Guerra Económica", la gente en la calle repite el concepto, las redes sociales lo convierten al derecho y al revés en etiqueta y es "trending topic" varias veces al mes, por varios meses ya.

No pretendo definir el termino, hay artículos mejores (por extensión y profundidad) que seguro el lector interesado podrá consultar en internet. Mis palabras aquí escritas tienen otra intención: casar el concepto de guerra con nuestra realidad actual.

Estamos en guerra, se parezca o no a la de las películas, pero lo estamos. No me sumaré a quiénes deslizan exclusivamente al enemigo fuera de nuestras fronteras, le debo al venezolano mi más profundo respeto, al opositor histórico y a quienes con la Revolución Bolivariana aprendieron lo que era el imperialismo, no lo han olvidado, siguen estando claros.

Los conceptos de base son muy importantes en éste momento, tal como en el relato inicial, la crisis cual humo oscurece el panorama, las colas, los constantes aumentos de precios en rubros básicos, el bachaqueo, el contrabando, el acaparamiento, el cinismo del panadero que afirma no tener harina para el pan, pero presenta adornados en vitrina su más fina selección de dulcitos y postres gourmet, en fin, la sensación de sentirse impotente con la disminución real del poder adquisitivo, entre otros "misiles" lanzados a diario.

Un hecho objetivo y comprobable con cifras de la UNESCO (disponibles para el lector en el sitio web de la agencia), es el giro positivo que se ha producido en Venezuela en todos los indicadores educativos, a saber, reducción de la tasa de analfabetismo, aumento de la escolaridad, tasa bruta de matricula, supervivencia por grado, etc.

Ahora no solo estudia más gente que antes sino por más años. Este dato debe ser tomado en cuenta por todo aquel que pretenda hacer vida política en el país. Subestimar al venezolano es un grave error, el Pueblo estudió y en consecuencia su nivel de exigencia ante quién le hable también aumentó. De modo que es ésta una alerta comunicacional útil para la dirigencia de todos los sectores.

Hay pólvora regada en las calles:

Primero, tal como lo han denunciado muchos dirigentes del PSUV: 
A) Existen corruptos haciéndose pasar por chavistas, frenan los programas sociales y manejan los mismos a su conveniencia, hay casos en todas las misiones principales.
B) Están también quienes le hacen un flaco favor a la causa revolucionaria al negar la crisis, la escasez y los problemas en distribución de medicinas y comida, ellos ponen su parte de pólvora.

Segundo, los intereses económicos y políticos de una élite que:

A) Busca multiplicar a costa de todo sus ganancias ya de por si desproporcionadas con su inversión (esta ultima subsidiada mayoritariamente con dólares del Estado), por tanto acapara, vende a sobreprecio, es la que hace el bachaqueo a gran escala, desvía divisas, etc.

B) Apoyados con capital y asesoramiento extranjero, haciendo gala del más puro comportamiento anti patriótico (entendido en el sentido estricto de quién actua contra la Patria, y no contra el gobierno) y ante el argumento "a Maduro hay que sacarlo ya", emprenden todo tipo de acciones delitictivas, guarimbas que terminan en muertos, solicitudes de intervención internacional, etc.

Es ahí dónde se ubica el ciudadano común, siendo blanco de esa guerra real, que no se parece a la de Tom Hanks y sin embargo es más desoladora, en ella diariamente somos testigos de toda clase de abusos que lesionan el bolsillo, pólvora y pólvora, por si fuera poco los "show mediáticos" azotan la psiquis del venezolano, un día lanzan la campaña "el gobierno cerrará los supermercados y solo podrás comprar una bolsa mensual", al siguiente "Nadie podrá salir con título del país, porque negarán la apostilla".

¿Digame ud si esto no es una guerra?

Ayer en cadena nacional el Presidente Maduro lanzó la "Gran Misión Abastecimiento Soberano" al tiempo que instó de nuevo a Ramos Allup al diálogo, dialogar con la MUD en general "sin condiciones" indicó.

Entonces, ahí está de nuevo la invitación a recoger la pólvora de un lado.

La pregunta es ¿Recogerán ellos la suya?

Todos tenemos una gran responsabilidad ante Venezuela, exigir la paz, sea cuál sea su preferencia política, debemos apoyar el diálogo.

¡No dejaremos que el país se encienda!

Artículo original de: www.mensajedirecto.com.ve