EL FENÓMENO DE LAS COLAS SE MUDA A CÚCUTA: un artículo para entrar en reflexión (+FOTOS)


La apertura del corredor de movilidad humana en la frontera colombo-venezolana ha generado en Cúcuta la inmediata aparición de un fenómeno que en Venezuela se desató a finales del año 2013 como consecuencia de factores diversos: las colas.







Las largas filas conformadas por los venezolanos para adquirir productos de primera necesidad, se han convertido en una tortuosa e inusual realidad de la cotidianidad. La oposición política, asociada al empresariado privado nacional y transnacional, acusa al gobierno Bolivariano de ser responsable directo del desabastecimiento y escasez que dan origen al fenómeno de las colas; por su parte, el ejecutivo nacional señala que la situación de crisis que vive la nación se debe a causas históricas y culturales asociadas al rentismo petrolero que caracteriza a la sociedad venezolana. Estas, según indica el Gobierno, estarían relacionadas con una conducta empresarial poco nacionalista, que estimula la ganancia máxima con mínimo esfuerzo, siendo las familias más poderosas del país, junto al capital extranjero, las impulsoras de acciones desestabilizadoras de la economía que han sido enmarcadas bajo el término de "guerra económica". 

La inflación inducida por referentes ilícitos como el dólar paralelo, el desvío de la producción hacia centros ilegales de abastecimiento distintos a los centros de comercialización autorizado como estímulo para el bachaqueo y como estrategia para burlar la regulación de precios vigente, la imposición de la especulación en el mercado por parte de empresarios y comerciantes, la caída de los precios del petróleo como fruto de las políticas de Fracking implementadas por Estados Unidos, las sanciones financieras aplicadas recientemente al país (caso City Bank), el acaparamiento programado y constante de productos dentro de establecimientos privados y las calificaciones de riesgo hechas al sistema económico del país por parte de aseguradoras internacionales, son sólo algunos hechos a considerar para determinar la existencia de una situación de asfixia intencional a la economía venezolana, la cual experimentó un crecimiento superlativo entre los años 1999 y 2012, coincidiendo con la llegada y consolidación de la Revolución Bolivariana.

Pero, no debe quedar por fuera un punto determinante en esta lista negra: el contrabando de extracción en la frontera colombo-venezolana. Este se había convertido en una renta para el Norte de Santander, cuyos índices económicos cayeron estrepitosamente como consecuencia del cierre fronterizo decretado por el Gobierno venezolano, como medida de protección a la economía nacional. 

Cuando está próximo a cumplirse un año de esta acción soberana, la crisis en Cúcuta, por ejemplo, se ha hecho evidente: basta con revisar los indicadores de desempleo en esa ciudad (15%), el segundo mayor índice de desocupación de dicho país; o sería suficiente constatar la contracción del Producto Interno Bruto que sufrió el Norte de Santander, lo cual devino en la emergencia económica decretada para la zona, en septiembre de 2015, por parte del gobierno de Juan Manuel Santos.

La jugada del gobierno colombiano

Para hacer frente a una economía debilitada, el gobierno colombiano ha decidido sumarse a la campaña de supuesta ayuda humanitaria a Venezuela. ¡Eso sí! La ayuda no consiste en donar alimentos y medicinas, como hacen de forma voluntaria las naciones, en apoyo a países en verdadera situación de crisis humanitaria. La jugada del hermano país se basa en vender de vuelta a los venezolanos lo que han saqueado de su país, pero a precio internacional (dolarizado), así como los productos nacionales a los que no cualquier persona humilde podría acceder. 


Lista de precios de productos de primera necesidad en Cúcuta

La apuesta colombiana ha rendido frutos de manera inmediata. El pasado fin de semana, ingresaron más de 130 mil personas a Colombia, provenientes de Venezuela, lo cual ha surtido un impacto económico positivo, debido al disparo de las ventas de productos cotizados en la nación vecina. 

Como consecuencia, al mejor estilo causa y efecto, o estímulo-reacción, han aparecido las colas en Cúcuta. Reseña el medio digital "El Pitazo" que los vigilantes de los supermercados están organizando a las personas en filas "por medidas de seguridad para evitar el caso en los supermercados". En las afueras de los mismos se puede evidenciar las largas hileras de ciudadanos dispuestos a comprar productos básicos a altos costos.



Sólo para concluir, haremos tres preguntas, buscando generar un proceso de reflexión colectiva del cual todos podamos formar parte (escribir un comentario en Facebook, a través del formulario al final del artículo, contribuiría efectivamente):

1 - ¿Es rentable comprar productos de primera necesidad en la frontera colombiana, cuando resultan más costosos (sumando transporte, hidratación, alimentación y estadía de la persona) que los regulados, o inclusive (llegado el momento de la desesperación) más caros que los vendidos por los bachaqueros en Venezuela?

2- Si hacer colas genera evidentes y lógicas molestias a la población venezolana, ¿por qué acudir a Cúcuta a comprar productos en las mismas condiciones; haciendo cola, pagando más?

3- No es curioso que en Colombia, donde no se señala la existencia de un aparato productivo deteriorado se estén haciendo colas y se esté generando un fenómeno temporal de desabastecimiento, porque la demanda supera la oferta. ¿No será que lo propio está ocurriendo en Venezuela en estos momentos?

Si el final de este artículo tuviera que llevar una consigna, ésta sería: ¡No a las compras nerviosas! o ¡busquemos juntos una alternativa! 

Artículo original de: www.mensajedirecto.com.ve
Fotografías: elpitazo.com