Por Arlenín Aguillón (analista de medios) - El Presidente Nicolás Maduro anunció una acción cívico-militar, para lograr a corto, mediano y largo plazo, el abastecimiento de productos básicos en Venezuela. Tras el anuncio, precisamos lo siguiente: En 2014, el Gobierno tuvo que desviar su ruta de acción, para atender la insurrección que activaron Voluntad Popular y otros grupos armados, en una veintena de municipios del país. La guerra económica, como plan de ataque de sectores ultraconservadores, fue denunciada por Maduro a finales de 2013, y, de inmediato, se avocó a solventar la situación. Sin embargo, entre febrero y agosto de 2014, las acciones terroristas ejecutadas por Voluntad Popular, obligaron al Gobierno a modificar sus planes, para pacificar las calles venezolanas.
Actualmente, el contexto es el mismo, incluso, posee ingredientes adicionales que elevan la crispación social. Todos los operadores políticos opositores aseguran que este año revocan a Nicolás Maduro. No obstante, los lapsos establecidos en la ley de referendo no podrán cumplirse en lo que resta de 2016. El referendo, de concretarse, sería en 2017. Esa realidad no será aceptada. Abiertamente, la oposición asoma un plan de ataque. EEUU advirtió –la semana pasada- sobre la posibilidad de que se eleven las protestas en las calles venezolanas. Washington viene alertando ese oscuro panorama, con mucha insistencia.
En mayo, un alto funcionario de inteligencia de EEUU, citado por el Washington Post, dijo que en Venezuela se podía “oír el crujido del hielo”. “Es difícil ver que esto (la situación en Venezuela) termine de forma fácil”, agregó la fuente. Definitivamente, en Venezuela hay dos vías. Una que trabaja por el abastecimiento y la paz. La otra que trata de hacer crujir el hielo.
Artículo original de www.mensajedirecto.com.ve
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