Por Arlenín Aguillón - Poderes fácticos, nacionales e internacionales, centran sus operaciones en deslegitimar a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Tras la designación del Ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, al frente de la Gran Misión de Abastecimiento Soberano, sectores ultraconservadores coincidieron en describir a la FANB, con tres elementos puntuales: Incapacidad, corrupción, totalitarismo. Veamos:
1.- Desde Asunción, Paraguay, el Secretario General de la OEA, Luis Almagro, dijo que la situación venezolana es crítica y la militarización del ámbito productivo así lo demuestra. Almagro se reunió con el Presidente paraguayo, Horacio Cartes, justamente cuando ese país pretende aislar a Venezuela en el Mercosur;
2.- El episcopado de la iglesia católica venezolana expuso, en Caracas, que “el acrecentamiento del poder militar es una amenaza a la tranquilidad y a la paz”.
3.- “Que Maduro se rodee solo de militares es un pésimo mensaje al país”, dijo Henry Ramos Allup, presidente del parlamento.
4.- “Maduro militariza la producción y distribución de alimentos básicos”, tituló el diario español El País. En este reporte tildaron al Ministro de Defensa como “el hombre más poderoso de Venezuela”.
5.- El titular del portal web argentino, La Capital, fue el siguiente: “Empresas se van de Venezuela y Maduro militariza la economía”. Adicionalmente, en el texto, el site escribió que “desde ahora, los ministros quedan subordinados a los militares”. Comentario: El término “militarización” se asocia a dictadura, en un determinado contexto. El inquieto historial de la democracia latinoamericana, se une a la sistemática campaña de descrédito que, durante más de una década (incluso, desde 1992), ha sido sometida la FANB. Notemos la unificación de los poderes fácticos en torno a una misma idea. La iglesia, el parlamento, la OEA y la prensa internacional describen al sector militar como un ente amenazante. En Venezuela, las dos instituciones más atacadas son el Poder Electoral y el sector militar, incluso, por encima del Poder Judicial. Se trata de perturbar la institucionalidad del país. El objetivo, a lo interno, gira en torno a imponer, en el imaginario colectivo, la tesis del estado fallido.
Artículo original de: www.mensajedirecto.com.ve


